Cómo hacer refresco casero: Bebida gaseosa natural

Refresco natural

En este artículo, aprenderás cómo hacer tu propio refresco casero de forma natural, obteniendo una bebida gaseosa y refrescante. Puedes utilizar diferentes sabores de zumos naturales para crear una variedad de refrescos caseros deliciosos. Sigue los pasos a continuación para disfrutar de tu propia bebida gaseosa casera.

Ingredientes necesarios:

  • Kéfir de agua o kombucha: Elige entre kéfir de agua o kombucha como fermento activo, según tus preferencias de sabor y disponibilidad.
  • Zumo natural: Opta por el zumo de fruta de tu preferencia para darle sabor a tu refresco casero.
  • Recipiente hermético con cierre mecánico: Asegúrate de que el recipiente esté limpio y en buenas condiciones.
  • Paciencia: La fermentación requiere tiempo, así que ten paciencia para obtener los mejores resultados.

Elige entre kéfir de agua o kombucha como fermento activo según tus preferencias personales y disfruta de un refresco casero, delicioso y saludable.

Paso a paso:

Preparación del fermento

Si no dispones de fermento activo como kéfir de agua o kombucha, una opción es emplear la piel de una manzana como iniciador, ya que contiene levaduras que contribuirán al proceso de fermentación. Simplemente corta la piel de una manzana en trozos pequeños y colócala en un recipiente limpio para iniciar la fermentación.

Mezcla de ingredientes

Elige el zumo natural de tu preferencia y viértelo en el recipiente hermético. A continuación, agrega aproximadamente un 5% a 10% de fermento activo, como kéfir de agua o kombucha, al zumo. Mezcla suavemente el zumo y el fermento para lograr una buena incorporación, asegurándote de que todos los ingredientes estén bien combinados.

Refresco natural

Fermentación

Una vez hayas mezclado todos los ingredientes, cierra herméticamente el recipiente y déjalo fermentar en un lugar adecuado durante 2 a 3 días. Durante este período, las bacterias presentes en el fermento activo se alimentarán del azúcar del zumo, generando gas carbónico que creará el efecto gaseoso en tu refresco casero.

Una vez transcurrido el tiempo de fermentación, procede a abrir con precaución el recipiente. Es importante tener en cuenta que podría haberse acumulado gas en su interior, por lo que se recomienda abrirlo lentamente para evitar posibles salpicaduras.

Servir y disfrutar

Vierte el refresco en un vaso o jarra y sírvelo bien frío para disfrutarlo en su mejor momento. Recuerda almacenar el resto de tu refresco casero en la nevera para detener el proceso de fermentación y mantenerlo fresco hasta su próxima degustación.

Leer ⇾  4 Fermentos caseros: agrega sabor y salud a tus recetas

Beneficios del refresco casero fermentado:

El refresco casero fermentado tiene ventajas sobre los refrescos comerciales convencionales. Al fermentarse, se convierte en una bebida probiótica, lo que significa que está cargada de bacterias beneficiosas para nuestro sistema digestivo. Estas bacterias nos ayudan en la digestión y promueven la salud de nuestra flora intestinal.

Refresco natural

Personaliza tus refrescos caseros:

Puedes utilizar diferentes sabores de zumos naturales para crear una variedad de refrescos caseros. Prueba con zumos de naranja, limón, piña, fresa o cualquier otra fruta que te guste. ¡Deja volar tu creatividad y experimenta con diferentes combinaciones!

Recuerda que puedes usar el mismo método para hacer más refresco casero cuando te quede solo un poco. Agrega un nuevo lote de zumo al recipiente ya empleado, déjalo fermentar durante dos días y guárdalo en la nevera. Repite este proceso infinitas veces para disfrutar de tus refrescos caseros naturales siempre que desees.

¡Disfruta de tu refresco casero y gaseoso mientras aprovechas los beneficios de las bebidas fermentadas!